Pequeñas innovaciones, grandes resultados

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Muchos piensan que innovar consiste en inventar algo tan original que cambie la forma en que hacemos las cosas. Un ejemplo muy ilustrativo sería el de Henry Ford, cuando pronunció aquella famosa frase que decía “si hubiera preguntado a mis clientes qué necesitaban, me hubieran dicho que un caballo más rápido”.

Sin embargo, las pequeñas mejoras también suponen un grado de innovación al que pocas veces prestamos atención. Ser capaz de sintetizar cuál es el problema es el principio en todos los casos, pero al final innovar es encontrar una nueva solución para ese problema que ya existe.

La cultura de la innovación en las empresas

Así, la cultura de la innovación en las empresas no pasa por establecer un equipo de empleados brillantes dedicados exclusivamente a idear cambios radicales, sino más bien por concienciar a todos los empleados para que piensen en qué pequeños elementos pueden modificarse para mejorar dentro de su ámbito de actuación.

Con este enfoque, consigues interesar al empleado, hacerle partícipe del futuro de la empresa e implicarle en su desarrollo.

Mejora continua

Se trata de tener un enfoque de mejora continua en la capacidad de los empleados y en los resultados. Lo que debes conseguir en tus empleados es una actitud general hacia la posibilidad de hacer las cosas de una forma diferente que conduzca a unos mejores resultados.

Anima a los empleados a ser visionarios, a colaborar en dibujar y transformar la empresa como ellos consideran que debe ser. Es muy difícil abandonar un proyecto en el que uno ha puesto tanto de sí mismo que lo percibe como propio. Es muy difícil marcharse de una empresa que has ayudado a construir y a la que has dado forma de acuerdo con tu manera de ser y de pensar.

Programas de innovación

Algunas empresas, han implantado programas de innovación permanentes en los que se incentiva económicamente a aquellos empleados cuyas ideas consiguen aumentar los beneficios o reducir los costes de la compañía. Imagina, por ejemplo, el caso de una marca de automóviles. Un empleado de fábrica sugiere la utilización de un tipo de tornillo de la misma eficacia pero menor coste. Es un pequeño cambio pero tiene grandes consecuencias. Así, el empleado se verá recompensado con una cantidad de dinero proporcional al ahorro que ha supuesto para la empresa. Sistemas de innovación como este están muy bien, pero son costosos y funcionan solo en determinados contextos.

Motivaciones intrínsicas

Debemos apelar a las motivaciones intrínsecas para innovar, aquellas que se centran en por qué hacemos las cosas y qué significado tienen para nosotros. Puedes organizar un concurso de ideas y luego proporcionar feedback de aquellas que has implantado y los resultados que ha producido, ya sean relacionados con los beneficios de la empresa o con la mejora de la satisfacción de los empleados. No olvides reconocer a los que proporcionaron dichas ideas.

También puedes dejar una mayor autonomía durante un periodo de tiempo para que los empleados trabajen en lo que quieran, permitiéndoles así crear algo nuevo que será suyo y de la compañía al mismo tiempo y que tendrá un propósito y un significado muy concreto para el empleado. Compañías como Google lo llevan a cabo desde hace tiempo con gran éxito.

Utilices el modelo que utilices, anima siempre a los empleados a ser visionarios y creativos, escucha sus ideas y valora su iniciativa. Fomenta que se feliciten y se reconozcan entre ellos. Será tu mejor receta para retener el talento mientras aumentas la competitividad de la compañía.

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Fuente imagen: Flickr / Ana María Guardia

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