Las cuatro características de los managers que generan compromiso

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Las cuatro características de los managers que generan compromiso

 

Existen dos tipos de gestores de equipos.

Aquellos a los que se obedece y aquellos a los que se sigue.

Estos últimos son líderes, personas capaces de hacer que sus seguidores se esfuercen por un bien común. Personas que son recordadas incluso años después de haber pasado por la vida de un empleado.

¿Te acuerdas de aquel jefe que tuviste y que marcó la diferencia en tu forma de entender el trabajo? Seguro que sí.

Quizá vuelves a menudo a las lecciones de vida que aprendiste con él para utilizarlas en tu día a día presente.

¿Qué tienen todos los grandes líderes en común y que genera tanto compromiso?

¿Te reconoces como uno de ellos?

  • El poder de las historias. Las historias son más fáciles de recordar. Las personas se identifican con ellas. Crecemos con las historias. Nuestro sistema de creencias y nuestra visión del mundo se configura a través de ellas. Los grandes líderes lo saben y por eso se comunican a través de ellas para crear el impacto que necesitan. Utilizan su talento como storytellers para dotar a los datos de un significado más allá de los números y transmitirlos de esa forma a modo historias, ejemplos concretos y cercanos que todo el mundo conoce. Estas historias contienen las lecciones, metáforas y los valores que desean transmitir a sus equipos.
  • Visión: algunos gestores de equipos son demasiado limitantes en relación con la visión que tienen de sus empleados. Son negativos, asumen el peor escenario. Cuando algo malo sucede (una fecha clave no se cumple, una venta se pierde) sus creencias son confirmadas. Por eso no exigen lo suficiente, no plantean retos porque inconscientemente creen que sus equipos no son capaces de asumirlos. El efecto que provocan en sus equipos es desmoralizante. En el lado opuesto se encuentran aquellos managers demasiado optimistas. Creen que todo es posible, ponen los límites demasiado alto y eso genera frustración entre sus empleados, pues las metas nunca se alcanzan por mucho esfuerzo que se dedique. Los buenos managers saben encontrar el equilibrio perfecto en este sentido. Conocen bien las fortalezas y los límites reales de sus equipos y saben sacarles partido colocando a cada uno en su lugar y exigiéndole justo hasta el límite de su capacidad.
  • Autocrítica: las malas decisiones no se corrigen espontáneamente si son ignoradas. Un buen líder sabe esto y por ello son críticos con su gestión, admiten sus errores y tratan de corregirlos. Implica una excelente capacidad de análisis para reconocer cuál es la causa real de cada problema. También requiere una gran honestidad y valentía, de la que no todo el mundo dispone, asumir que la causa de un problema es una mala decisión propia. Se trata de un ejercicio de responsabilidad con uno mismo, con la empresa y con el equipo que se valora como una gran cualidad.
  • Capacidad de motivación: cada persona es única, por lo que su forma de entender la motivación es también diferente. Aunque las palancas del compromiso intrínseco nacen de un lugar común para todos (autonomía, maestría y propósito) en cada caso el factor predominante para cada persona es distinto. Por eso, unos empleados apreciarán más tener la libertad (autonomía) para decidir a qué hora llegan a trabajar mientras que para otros esto no será tan importante como conocer de primera mano la razón por la que se ha tomado la decisión de cambiar la sistemática de ventas ya que esto impacta en cómo y el por qué hace su trabajo en la manera en que lo hace (propósito). Un gran gestor de equipos sabe esto y actúa en consecuencia, facilitando a cada empleado en la medida de sus posibilidades lo que necesita para estar comprometido.  También sabe lo importante que es esto, pues ha comprobado que el compromiso está intimamente ligado con la productividad  y la satisfacción del cliente, es decir, con los beneficios a largo plazo de la empresa.

 

 

Liderazgo KPI

Fuente Imagen: Flickr/  Tec_estromberg

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