Cómo utilizar el Celpax para hacer tu empresa más transparente

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Cómo hacer tu empresa más transparente

La reputación es el valor sobre el que la marca construye su relación con su entorno, compuesto por proveedores, clientes, … y empleados.

Las empresas demuestran tenerlo claro en los dos primeros casos.

En los últimos años han recorrido un largo camino para cuidar al máximo su publicidad y comunicación externa, con el objetivo de mostrarse cada vez más cercanas, más accesibles.

La obsesión por la felicidad del consumidor ha llegado hasta los departamentos de atención al cliente, que cada vez escuchan más y hablan menos.

Parece que la conversación empieza a instalarse entre empresa y cliente y que esto produce una experiencia tan satisfactoria para el consumidor, que crea un vínculo sólido y personal con esa marca.

¿Qué sucede con los empleados?

En este ámbito el reto es también la conversación. Las organizaciones parecen tener miedo de aplicar en casa la misma receta que utilizan en la calle, la de hablar con transparencia.

Es algo cultural, una tradición con la que hay que acabar. Si ha funcionado con los clientes, ¿por qué no habría de hacerlo con los colaboradores?

La voluntad de diálogo debe nacer desde arriba.

La empresa debe mandar una señal de que está dispuesta a hablar y, lo que es más importante, a escuchar. A  ser transparente. ¿Cómo? Instalar un Celpax a la salida de la oficina es un mensaje muy sencillo y, al mismo tiempo, tremendamente poderoso.

Expresa una voluntad de aprendizaje y de cambio.

¿Recuerdas la última vez que le preguntaste a un colaborador qué tal fue su día?

Con el Celpax se lo preguntas cada día. La reacción inmediata es de curiosidad, que poco a poco se transforma en hábito.

La segunda señal que envías con Celpax es que no tienes miedo saber la verdad. Es anónimo, cada uno puede pulsar verde o rojo según cómo se siente ese día. El resultado se comparte, es público. Un nuevo paso hacia la transparencia.

Celpax es como un termómetro que mide todos los días la temperatura de la empresa. ¿Qué pasa si la mayoría de las respuestas son rojas? Tendrías fiebre aunque no te pusieras el termómetro, ¿verdad?

Lo mismo sucede con o sin Celpax, porque los problemas están ahí aunque te niegues a verlos. La única diferencia es que, ahora los has hecho aflorar a tiempo, antes de que sean demasiado grandes. Ahora puedes hablar de forma natural sobre ellos.

Más voluntad de transparencia.

El impacto entre los colaboradores de un gesto tan simple pero tan radicalmente insólito genera una inmediata confianza.

“Mi empresa se preocupa por mí, me escucha”. “Mi empresa no me esconde los problemas, cuenta conmigo para resolverlos”.

Estás tratando a tus empleados como personas adultas que tienen algo que aportar. Entre todos, esos problemas se vuelven más fáciles de resolver.

En un ambiente así, naden mejores ideas, mejores soluciones. Y empleados más felices.

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